Visión Limitada
Hay mucho que
aprender de las culturas antiguas, sus leyendas, sus fábulas,
su folcklore nos enseñan miles de cosas y en lo particular, me
resultan fascinantes.
De la antigua
India, leí hace poco la siguiente historia: “Tres
hombres ciegos conversaban entre sí y traían a colación cuán
maravilloso sería poder conocer la naturaleza de un elefante.
Un mercader que de cerca les escuchaba, decidió ser buen
samaritano y se ofreció presto a traer un ejemplar para que
los pobres ciegos se cumpliesen su deseo. Pronto llegó aquel
hombre de buena fe y les presentó al dócil paquidermo. Uno de
ellos se plantó frente a su larga trompa, el segundo fue
puesto frente a sus fuertes patas y el último de ellos quedó
justo frente a la juguetona cola. Después de pasar unos
minutos de tener la oportunidad de conocer la naturaleza del
noble animal, este fue retirado y los tres satisfechos ciegos,
comentaron sus hallazgos,
-
Es como un reptil, sinuoso, resbaladizo y muy dinámico.
-
Para nada, dijo el segundo, Es más bien como dos fuertes
troncos enraizados sin el más mínimo
movimiento.
-
Están equivocados compañeros, es al contrario, débil, ligero y
responde a la más leve brisa del viento.
Discutieron
largas horas, más nunca llegaron a ninguna conclusión. La
verdad es que ninguno había aprendido la naturaleza del
elefante pues ninguno había tenido acceso a toda la bestia
entera.”
Podemos
distinguir en esta historia, que sin importar las limitaciones
de estas personas, la realidad es que cada uno solo obtuvo una
parte de la historia, no conoció todas sus partes y mucho
menos la interrelación que existe entre ellas.
Resumiendo, ellos
tienen la información segmentada e
incompleta.
¿Le sonó
familiar? Claro, es la historia de siempre. Parece que somos
entrenados en la vida a comportarnos como ciegos intentando
entender la naturaleza de un elefante.
¿Cómo espera
usted que un Gerente, Administrador o Líder tome las
decisiones adecuadas sin que conozca la naturaleza de la
“bestia” entera?
Si nos trasladamos a
nuestro entorno fronterizo e industrial, estamos seguros, que
nadie nos podrá acusar de mentirosos si decimos que la mayor
parte de la Industria Maquiladora que ha sentado sus reales en
el área, se ha negado sistemáticamente a mostrar la “bestia”
entera.
Con sus honrosas
excepciones, nos mandan pseudo-Directivos que aún que
quisieran compartir, ellos mismos no conocen a la “bestia”.
Además, por lo general, llegan con gran recelo a mostrarnos a
los nuevos empleados Mexicanos, solo lo que necesitamos saber,
ni un ápice más. Me van a disculpar la expresión; pero como
serán pendejos. Ningún empleado, viejo, nuevo, Mexicano,
Gringo o de donde sea, podrá agregarle suficiente valor al
proceso de la empresa, sin haber tenido la oportunidad primero
de entender la naturaleza de la
“bestia”.
Las empresas son
bestias descomunales, y los más de los empleados somos simples
ciegos intentando entender la naturaleza de estas, teniendo
solamente la información segmentada e
incompleta.
Si seguimos aún
pensando que a la mujer, “ni todo el amor, ni todo el
dinero.”; nos hace sentido pues que a los empleados, “ni toda
la información, ni todo el salario.”
Aquellos
“ciegos” que hemos podido conocer una mayor parte de la
naturaleza de la “bestia”, lo menos que podemos hacer es
buscar la manera de que los otros “ciegos” que trabajan con
nosotros o para nosotros, entiendan también esos otros
segmentos de la “bestia”; pues sin duda con ello, aumentara el
nivel de “valor agregado” que ellos le puedan imprimir a esa
empresa.
Intentando
siempre llegar al lector de manera imparcial y apolítica, de
vez en cuando he de incluir un comentario al respecto de
nuestros gobiernos. Imposible que un gobernante de cualquier
nivel, logre un nivel adecuado de aciertos en sus decisiones
sin conocer adecuadamente la naturaleza de la “bestia” entera.
En este caso, la “bestia” no es solo descomunal en el aspecto
geográfico; sino que incluye todos los niveles o clases
sociales. Algún dinosaurio de los 70’s dijo: “Un político
pobre, es un pobre político”. Tenía mucha razón; más después
de esta discusión, le agregaría en una segunda oración: “Un
político que no conoce a la “bestia” entera, es un aún más
pobre político.”
No me cabe la menor
duda, que nuestra visión será siempre limitada si no conocemos
antes la naturaleza de la “bestia”
entera.
Lo
que la mente del hombre puede concebir y creer, la mente del
hombre lo puede lograr; porque cuando hay fe en el futuro, hay
fuerza en el presente
Carlos
R. Cuéllar G.
carlos.cuellar@jci.com
Octubre
2007